4.9.15

En un grito

Una.
Dos.
Tres.
Odio.
Cuatro.
Cinco.
Ira.
Romper una pared,
abrazar el incendio.

Cantar, cantar, cantar.
Gritar.
Sanar la herida,
volver a abrirla,
echarle sal, morir en un grito.

6.6.15

Vudú

Esta noche
resucité a todos los muertos.
El conjuro lo inventé yo mismo.
El ritual lo preparé yo solo,
sin tu ayuda.
Todo se me fue de las manos.
Lo que llevaba ya tiempo enterrado
estaba ahora mordiéndome la carne.
Y es todo mi culpa.
Esta noche
resucité a todos los muertos
que hace un tiempo
yo mismo sepulté.

18.5.15

Co

Contemplarte.
Cohibirse.
Conocerte.
Complicarse.
Compartir.
Confundirse.
Conversar.
Conquistarme.

27.4.15

Fluvial

Vas con tu canoa sin remos
navegando todos mis ríos.
No estás perdida,
sabés muy bien a donde vas.

Mi miedo es
que mis corrientes te lleven lejos,
bien lejos de mi.

17.4.15

Pluvial

Eras como una lluvia
de esas que mojan hasta adentro.
De esas que agotan,
que mojan hasta el cansancio.
Y ni siquiera una lluvia de primavera.
Una lluvia de marzo,
con vientos fuertes y bravos.

Disculpá si me ves moverme demasiado,
si me notás inquieto
o incómodo.
Es que todavia tengo
las zapatillas mojadas.

13.3.15

Peligro, inflamable

Me sentía volátil.
Como si pudiera,
ante la menor chispa,
inundarme de calor intenso,
estallar en llamas
y no poder consumirme.
Arder eternamente.
Al fuego de tu recuerdo,
caliente como las manos del mismo Mandinga,
no parece importarle
la leyenda que está grabada
en cada uno de mis huesos;
esa que lee:
"Peligro,
inflamable".

Vi-vida

La vida que es vida
es la vida vivida.
La vida encerrada,
vida cautiva,
no es vida.
Es veda.

Temporales

Enfurecido, el Océano del Cielo
desata su poder sobre la Madre Tierra.
Los mortales la hemos lastimado,
dejándola sin defensas
ante las inclemencias de otros dioses.
Resista, Pacha.
Y perdone nuestras ofensas.

Identikit

Pelo
Frente
Ojos
Nariz
Mejillas
Boca
Pera
Cuello
Hombros
Pecho
Brazos
Codos
Panza
Antebrazos
Cadera
Pubis
Muslos
Manos
Rodillas
Piernas
Pies

21.2.15

Sin piedad

Era tan linda que dolía.
Era linda como
un halcón
devorando en pleno vuelo
a una golondrina.
Linda como la mordida de un tigre.
Era linda como cuando, en otoño,
los árboles dejan morir a sus hojas,
liberándolas para que caigan
hacia el suelo frío,
desamparadas,
presas del viento.
A la deriva.
Si, era exactamente eso,
era así de linda.
Despiadadamente linda.