-Ayer soñé con vos y eras enorme. Y yo era casi miniatura. Y trataba de besarte pero era imposible. Como que nunca llegaba a tu cara. Quería agarrarla y mi mano era ínfima. Fue horrible. Tenía tantas ganas de besarte.
Ella se levantó, le dió un beso en la frente y se fue.
Él pidió un tercer café.