Camino siempre cuesta arriba, y me doy cuenta de cuánto me cuesta decirlo.
Lo que no cuento termina ocupando más de la cuenta, y lo llevo a cuestas a donde vaya sin cuestionarlo demasiado.
De todos modos, cuento con gente a quien le cuento mis cuestiones personales y me escuchan cuando sea.
A fin de cuentas, eso es lo único que cuenta. Aunque uno no se de cuenta.