Somos los que se fueron,
en sus formas y sus gestos.
Somos en sus gustos y su andar,
en una sonrisa, en un viejo acordeón.
Somos un tango que suena
a pesar de años de silencio.
Somos una prolongación de otra existencia.
Somos lo que otros fueron,
y otros serán,
algún día,
lo que hoy somos.